MILAGROS DE JESUS EN EL EVANGELIO DE JUAN


Convirtió el agua en vino en las bodas de Caná de Galilea Juan 2: 1 – 11
Jesús sana al hijo del oficial Marcos: 1.29-34
Jesús sana a un leproso Juan 4:46 – 54
Jesús sana al enfermo del estanque de Betesda Juan 5:1 – 15
La alimentación de los cinco mil Juan 6:1 – 14
Jesús camina sobre las aguas Juan 6:16- 22
Jesús sana a un ciego Juan 9:2 – 7
La resurrección de Lázaro Juan 11:32 – 45
La pesca Juan 21:1 – 8


LA PRAXIS CURATIVA DE JESÚS EN EL EVANGELIO DE MARCOS


Una salvación que se brinda a todos

Este artículo tiene por finalidad analizar los milagros de Jesús en el evangelio de Marcos, -en gran parte curaciones o exorcismos- con la finalidad de dar respuesta a tres preguntas:
1) dónde, 2) cuándo y 3) a quien cura Jesús o qué adversidades remedia.
Respondiendo a estas cuestiones podremos determinar el alcance real de la acción de Jesús que sana y pone remedio a las enfermedades o males más diversos.


La geografía de los milagros de Jesús


La actividad de Jesús, que sana y remedia adversidades de todo tipo, se desenvuelve en el evangelio de Marcos en dos zonas geográficas antagónicas según las concepciones judías del tiempo: territorio judío y territorio pagano, que representan respectivamente al pueblo de Israel y a los paganos o gentiles. La línea divisoria entre ambas zonas la marca el lago de Genesaret: al oeste, territorio judío; al este, pagano. Diversas travesías de Jesús con los discípulos por el lago indican el paso de una zona a otra.

- En territorio judío tienen lugar doce milagros de Jesús, de los que once suceden en Galilea (norte del país) y sólo uno en Judea (al sur).

- En territorio pagano tienen lugar cinco intervenciones de Jesus distribuidas de este modo

El tiempo de los milagros de Jesús



Si analizamos cuándo tienen lugar los milagros de Jesús, sean exorcismos, curaciones, resurrección de muertos o "milagros de naturaleza", constatamos cómo el momento del día en que Jesús actúa con poder no es una indicación meramente cronológica, sino también teológico-simbólica. En los relatos de milagro se habla del "día" en general (2,1; 8,1), de un día concreto (el sábado, 1,21b) y del atardecer (4,35; 6,47), como tiempo en el que Jesús actúa con poder.

Los males que Jesús remedia



- Cuatro milagros referidos por Marcos tienen por Marcos tienen por objeto los órganos de la vista, el oído o la lengua......

- En Marcos hay también cuatro relatos de posesión demoníaca, de los que dos tienen lugar también en territorio judío y dos en territorio pagano.

-También se refieren en el evangelio de Marcos dos repartos (mal llamados multiplicaciones) de panes y peces: uno entre judíos y otro entre paganos....

- Jesús obra dos milagros en el mar en favor de los discípulos, cuando éstos se dirigen hacia territorio pagano por.....

Jesús y los excluidos del sistema



Pero si hay algo que llame realmente la atención es que la actividad taumatúrgica de Jesús va dirigida fundamentalmente a los excluidos del sistema con la finalidad de -sanándolos- integrarlos de nuevo en la sociedad. Jesús no quiere excluidos del pueblo ni pueblos excluidos.

Al hombre con un espíritu inmundo (1,21b-28)...

A la suegra de Pedro, que yacía en cama con fiebre y, por tanto, incapaz para la acción, Jesús la levanta y ésta se pone a servirles, única actitud posible dentro de la comunidad (1,29-31)...

Al leproso -excluido del pueblo y del culto por prescripción de la Ley mosaica(1,45)...

La hemorroisa, mujer impura -que llevaba doce años con un desarreglo constante(5,24b-34)...
Al paralítico inmovilizado(2,1-12)...

Al hombre del brazo atrofiado (3,1-6)...
A la hija de Jairo (5,21-24a.35-6,1a)...
Un sordo tartamudo(7,31-37)...

A un ciego que le traen para que lo toque(8,22b-26)...
Otro ciego, a las puertas de Jericó y a la vera del camino (10,46b-52)...

Etc.

La fe que salva




Convirtió el agua en vino en las bodas de Caná de Galilea
Juan 2: 1 – 11 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Jesús sana al hijo del oficial
Juan 4:46 – 54 Entonces vino otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm. Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte. Jesús entonces le dijo: Si no veis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo*: Señor, baja antes de que mi hijo muera. Jesús le dijo*: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue. Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía. Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer a la hora séptima se le quitó la fiebre. El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa. Esta fue la segunda señal que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea.

3.- Jesús sana al enfermo del estanque de Betesda
Juan 5:1 – 15 Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo se llama Betesda y que tiene cinco pórticos. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua; porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo*: ¿Quieres ser sano? El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo. Jesús le dijo*: Levántate, toma tu camilla y anda. Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar. Y aquel día era día de reposo. Por eso los judíos decían al que fue sanado: Es día de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla. Pero él les respondió: El mismo que me sanó, me dijo: “Toma tu camilla y anda.” Le preguntaron: ¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu camilla y anda”? Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús, sigilosamente, se había apartado de la multitud que estaba enaquel lugar. Después de esto Jesús lo halló* en el templo y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor. El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado.


La alimentación de los cinco mil
Juan 6:1 – 14 Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales que realizaba en los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Entonces Jesús, alzando los ojos y viendo que una gran multitud venía hacia El, dijo* a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo* a Jesús: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos? Jesús dijo: Haced que la gente se recueste. Y había mucha hierba en aquel lugar. Así que los hombres se recostaron, en número de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban recostados; y lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que querían. Cuando se saciaron, dijo* a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobran, para que no se pierda nada. Los recogieron, pues, y llenaron doce cestas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.


Jesús camina sobre las aguas
Juan 6:16- 22 Al atardecer, sus discípulos descendieron al mar, y subiendo en una barca, se dirigían al otro lado del mar, hacia Capernaúm. Ya había oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos; y el mar estaba agitado porque soplaba un fuerte viento. Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, vieron* a Jesús caminando sobre el mar y acercándose a la barca; y se asustaron. Pero El les dijo*: Soy yo; no temáis. Entonces ellos querían recibirle en la barca, e inmediatamente la barca llegó a la tierra adonde iban. Al día siguiente, la multitud que había quedado al otro lado del mar se dio cuenta de que allí no había más que una barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.

Jesús sana a un ciego
Juan 9:2 – 7 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sinoque está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. Nosotros debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos, y le dijo: Ve y lávate en el estanque de Siloé (que quiere decir, Enviado). El fue, pues, y se lavó y regresó viendo.

La resurrección de Lázaro
Juan 11:32 – 45 Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Y cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció, y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron*: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Por eso los judíos decían: Mirad, cómo lo amaba. Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera? Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. Jesús dijo*: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo*: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. Jesús le dijo*: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo*: Desatadlo, y dejadlo ir. Por esto muchos de los judíos que habían venido a ver a María, y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en El.

La pesca
Juan 21:1 – 8Después se manifestó Jesús otra vez a sus discípulos en el mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, llamado el Dídimo, y Natanael, el que era de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Les dice Simón: A pescar voy. Le dicen: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron en un navío; y aquella noche no tomaron nada. Y venida la mañana, Jesús se puso a la ribera; mas los discípulos no entendieron que era Jesús. Así que les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. Y Jesús les dice: Echad la red a la mano derecha del navío, y hallaréis. Entonces [la] echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces. Dijo entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesús, a Pedro: El Señor es. Entonces Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa, porque estaba desnudo, y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con el navío (porque no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

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